Escapadas de fin de semana, ese paréntesis que necesitas

En ocasiones, el día a día genera un gran estrés: trabajo, obligaciones familiares, tratar de sacar tiempo para hacer deporte o para estudiar… las horas no parecen nunca suficientes y para tratar de alargar los días robamos tiempo al descanso. Esto hace que acabemos estresados, agotados y con las energías por los suelos.

Además, con frecuencia caemos en rutinas repetitivas en las que cada semana es igual a la anterior y eso causa que las ganas de trabajar sean menores y no tengamos ganas de hacer cosas diferentes.

Si te sientes así, es el momento de coger una maleta, dejar el coche en el aparcamiento aeropuerto Santiago de Compostela y escaparte el fin de semana para hacer un paréntesis que te ayude a cargar las pilas. Una escapada que no tiene por qué ser muy lejos o muy cara, pero que te hará romper con la monotonía y disfrutar de una experiencia distinta en un entorno que no es el habitual.

Irse un fin de semana a Madrid a disfrutar de una obra de teatro o, simplemente, a pasear por el centro y vivir el ambiente de la capital ya puede ser una manera de sentir que te has tomado unas minivacaciones aunque no duren más que el fin de semana.

Pero también puedes aprovechar ofertas para irte el viernes y volver el domingo visitando algún lugar de Europa. Una escapada a Irlanda, a Inglaterra, a Praga o a Amsterdam no es algo tan impensable. Hay ofertas flash con las cuales puedes irte por muy poco dinero y que te van a aportar mucho a nivel mental.

Es cierto que el domingo puedes volver cansado del viaje, pero la felicidad que traerás y el relax mental harán que merezca la pena y con un sueño reparador el lunes será muy diferente al resto de lunes. Seguro que a más de uno y de una les sorprende verte llegar con una sonrisa de oreja a oreja poco habitual en ese día de la semana.

Este tipo de viajes siempre son más divertidos y gratificantes cuando se realizan con alguien especial, ya sea con la pareja ya sea con una buena amistad. Pero también se puede aprovechar para viajar solo y así ir al ritmo propio, hacer exclusivamente lo que se quiere y pasar algo de tiempo de calidad con uno mismo, que también es muy importante y merece la pena.