¿Cómo influyen el alcohol y el tabaquismo en la alopecia? 

La pérdida anormal de cabello obedece a factores genéticos y hormonales, pero ciertos hábitos empeoran la salud del folículo piloso. El consumo de alcohol y de tabaco, por ejemplo, no es la causa primaria de la calvicie, pese a lo cual estas sustancias pueden agravar sus síntomas de forma notable, como advierte cualquier dermatólogo alopecia Vigo.

Por un lado, el tabaquismo ejerce una influencia negativa sobre el flujo sanguíneo. Los vasos sanguíneos se estrechan por efecto de la nicotina, lo que ‘estrangula’ el aporte de nutrientes esenciales al cabello. Está demostrado asimismo que el hábito de fumar estimula la producción de testosterona y otros andrógenos (que guardan una estrecha relación con la calvicie androgenética.

Además, las sustancias químicas del tabaco ocasionan estrés oxidativo que debilita el folículo piloso. Por todo lo anterior, un estudio publicado en la revista Journal of Cosmetic Dermatology determinó que los varones fumadores tenían el doble de posibilidades de desarrollar alopecia.

Igual de contundente es el impacto del alcohol en la salud capilar. Por sus propiedades diuréticas, bebidas como el vino, la cerveza o los licores en general contribuyen a la deshidratación del organismo, incrementando la propensión del pelo a volverse frágil y quebradizo.

Otra consecuencia negativa del alcohol es la menor capacidad para absorber vitaminas y minerales como el hierro, el zinc o la biotina. Estos nutrientes desempeñan un rol importante en la formación de proteínas fibrosas como la queratina. En otras palabras, agravan el ya debilitado estado de la fibra capilar.

Además del tabaquismo y el alcohol, los afectados de alopecia ven agravados sus síntomas como resultado de una mala alimentación, el estrés crónico, la falta de sueño, una higiene inadecuada o el hábito de usar coletas y moños muy tensos. Evitar estas malas prácticas es beneficioso no solo para el cabello, sino también para la salud y bienestar general.