El infarto entre los jóvenes es un mal cada vez más extendido, de acuerdo con la Asociación Española de Cardiología, que atribuye este fenómeno a un «aumento de los factores de riesgo cardiovascular». ¿Quién dice que cuidar de la salud cardiovascular es cosa de ancianos? Al consultar a cualquier experto en cardiología en Pontevedra, se descubre que el ejercicio físico es importante a cualquier edad.
Caminar un mínimo de treinta minutos al día contribuye a regular la presión arterial y a mejorar circulación sanguínea. Esto es aplicable a otras actividades aeróbicas de baja intensidad, y por ello debe adoptarse un estilo de vida activo desde la infancia.
Seguir hoy una alimentación inadecuada puede elevar el riesgo de sufrir un infarto de miocardio y otras cardiopatías el día de mañana. Frente a los embutidos, los snacks salados, las carnes procesadas y otros ‘enemigos’ del corazón, deben preferirse las frutas y verduras, los cereales integrales o los preparados bajos en sal. Dietas como la mediterránea, la vegetariana o la DASH son consideradas cardiosaludables.
Dormir las horas suficientes, ¿también afecta a la salud cardíaca? Numerosos estudios publicados en la última década avalan esta conexión. Pero el tiempo de sueño varía en función de la edad: de nueve a doce horas para los niños, hasta diez para los adolescentes, alrededor de ocho para los adultos y personas de edad avanzada.
El tabaquismo también está contraindicado para la salud del corazón y la calidad de vida en general. El vínculo entre los cigarrillos y los problemas cardiovasculares se hicieron evidentes a mediados del siglo veinte gracias a las investigaciones de Richard Doll y Austin Bradford Hill. La inhalación de humo de segunda mano también supone una amenaza.
Las personas de la tercera edad no son las únicas a las que debe preocupar el colesterol alto. Las irregularidades al respecto pueden comenzar a la edad de nueve o diez años. De ahí que la población en general deba controlar su nivel de colesterol de forma periódica.