El turismo representa más del trece por ciento del PIB de Galicia, un dato que no sorprende considerando la variedad de destinos y escapadas que atraen al visitante nacional y extranjero. Quizá el mejor ejemplo sean las Islas Atlánticas, el único parque marítimo-nacional de España, poseedor de la considerada mejor playa del mundo, Rodas, en el archipiélago de las Cíes. La isla de ons galicia y otras pertenecientes a este espacio protegido, como Sálvora y Cortegada, también son un reclamo para el ecoturismo.
¿Nada más que sol y playa? La imagen estereotipada que persiste en otros destinos insulares, desaparece en los archipiélagos de este parque, donde el viajero descubre rarezas geológicas como O Burato do Inferno, rutas de senderismo, acampadas bajo las estrellas y experiencias Starlight. Sus acantilados son el hogar de una de las mayores poblaciones de cormoranes y gaviotas patiamarillas del mundo, disfrutables desde varios observatorios de birdwatching, destacando el situado junto al Faro do Peito.
El tándem Finisterre-Costa da Morte, por su parte, es algo más que la última parada de la Prolongación Jacobea. Fotografiarse en el faro más occidental de Europa es solo la punta del iceberg. En esta región costera, donde se concentran gran número de pecios, también hay sitio para la historia y el patrimonio: así lo demuestran castros y dólmenes prehistóricos como Borneiro, Dombate, Castromiñán, Entrecruces, da Croa o das Barreiras.
Otro referente turístico de Galicia es la Ribeira Sacra, una franja de tierra bañada por los ríos Miño, Cabe y Sil. Explorar sus rutas de trekking, navegar por el Cañón del Sil o sentir la adrenalina haciendo balsismo o rafting son experiencias que alcanzan aquí su máxima expresión. Pero el punto fuerte de la región es el enoturismo gracias a sus mil quinientas hectáreas con viñedos y bodegas de prestigio y una DO con fama internacional.