Visitar la ‘Ciudad Invicta’ por primera vez es toda una experiencia, pero el disfrute turístico puede pasar fácilmente a un segundo plano cuando los problemas se acumulan. Perder el tiempo en colas interminables, pagar de más en restaurantes o aparcar en barrios inseguros por la escasez del estacionamiento disponible son errores muy costosos. Planificar esta experiencia es la mejor forma de evitarlos. Por ejemplo, aprovechar el Low Cost Aeropuerto Porto y acceder al centro en transporte público es una decisión acertada en temporada alta.
Oporto posee un carácter más bohemio y pintoresco que el resto de ciudades europeas. Aunque la congestión vial y el déficit de aparcamientos son menores que en Lisboa, Madrid o Barcelona, a los turistas les resultará casi imposible dejar su vehículo en la ‘Baixa’ o zona centro.
Si el parking oficial del Aeropuerto de Oporto-Francisco Sá Carneiro no es una opción, se recomienda reservar este servicio en parkings privados con semanas de antelación. Es una medida necesaria entre junio y septiembre.
Pero la reserva anticipada interesa no solo a la hora de aparcar, sino también al descubrir los monumentos más famosos de la ciudad lusa. Como ejemplo, la Librería Lello (célebre gracias a la saga literaria Harry Potter) congrega en su puerta a multitudes de viajeros. Los tiempos de espera superan las dos horas al acudir sin reserva.
Para el viajero, otro error que golpeará su presupuesto es caer en la trampa de los menús orientados a turistas. Los aperitivos previos al plato principal tienden a ofrecerse sin que el cliente los solicite, pero no por ello son gratuitos. Además, el bacalhau a bras, la francesinha y otras delicias típicas pueden duplicar su coste ordinario si no figuran en la carta.
Respecto a la seguridad, Oporto supera con nota este apartado en comparación con otras ‘mecas’ del turismo. Pero los delitos menores existen, y no alejarse de los barrios con peor reputación puede salir caro.